martes, 14 de octubre de 2014

SOY CREYENTE, SOY CATÓLICO, SOY VICENCIANO

"Denme un hombre de oración, y será capaz de todo" (San Vicente de Paul) 

Es curioso, como la figura de un católico como San Vicente de Paul puede cambiar tanto la vida de una persona. A mí, de hecho, me la cambió y me la sigue cambiando día a día.
San Vicente de Paul para quien no lo conozca, es una de las figuras más importantes de la Iglesia Católica a lo que misión se refiere. Fundador de la Congregación de la Misión y cofundador junto a Luisa de Marillac de las Hijas de la Caridad, este misionero es parte fundamental de las Juventudes Marianas Vicencianas.
Para quien me conozca, sabe muy bien mi compromiso real y practicable con el dogma católico. Siempre me he considerado católico, practicante de los que van a misa y de los que se entregan a la misión. Sea cual sea la misión.
Para mí, San Vicente de Paul es el gran ejemplo de vida. Un hombre que se dedica de lleno a ayudar al que menos tiene, el que se enfrenta a los cardenales de la época con tal que su pueblo no pase hambre. Hombre servicial que se dedica a obrar y a transmitir el mensaje de Dios a todos los lados. Siempre me he visto identificado con el. Desde muy joven me metí en JMV (Juventudes Marianas Vicencianas) en la Parroquia San Vicente de Paul de Cádiz, en la barriada de la paz, por aquel entonces un proyecto que se llamaba “Lazos de amistad” financiado por el Ayuntamiento daba la oportunidad a los catequistas de JMV poder hacer talleres con jóvenes y aportar a la sociedad que estos jóvenes (de los cuales yo era uno de ellos) no estuvieran en la calle todo el día y estuvieran en un sitio realizando talleres cuyo único objetivo era educar en valores.
Ahí inconscientemente conocí a una de las personas más importantes en mi vida, a mi padrino de confirmación. El me guió y me enseñó la fe, la oración y el servicio. Sin el, no se ahora quien sería.
Mi vida en torno a la Iglesia siempre ha estado muy ligada, siempre he pertenecido a JMV (Salvo alguna que otra ocasión por motivos muy puntuales) pero siempre he estado en esa organización y alrededor de Padres Paúles.
Y sí ya sé que no está de moda decir alto y claro: SOY CATÓLICO. Y sé que no está de moda salir en Semana Santa no para hacerme fotos, sino para hacer una penitencia. Y sí se que no está de moda, irse de Ejercicios Espirituales o retiro cada vez que se pueda con las parroquias o con el propio JMV. Sé que no está de moda, pero lo digo alto y claro: SOY CATÓLICO. Tienen que respetar mi decisión, tienen que respetar  que crea en Dios, que me llene de emoción y que quiera decir una y otra vez a todos que creo en Dios. Fíjate lo que me gusta trasladar el mensaje, que hasta en la pasada Semana Santa me decían: “Qué pesado estás poniendo tantas citas bíblicas” Pero es el sentimiento que te llega que no te puedes guardar y quieres decirle a todo el mundo que Dios existe y que cuenta con todos. Pues eso es lo que me pasa a mí. Creo fielmente en Dios, y en la Iglesia. Y cuando digo: ’CREO EN LA IGLESIA’ lo digo bien alto, la Iglesia es la herramienta de Dios para trasmitir su mensaje. Eso no quita que si yo fuera Papa no hiciera algunos cambios, de hecho hasta el Papa Francisco cree eso, no para de transformar la Iglesia, con actos, con voluntades y con compromiso. Para mi el Papa Francisco es un buen ejemplo de lo que creo (al igual que San Vicente). Una persona con fuertes sentimientos y grandes creencias que quiere acercar la Iglesia y Dios a los máximos posibles. Una persona que su lema es el pobre y la austeridad. Porque creo profundamente que la Iglesia tiene que reflexionar como hacer mas, y sobre todo como llenar las Iglesias de jóvenes con ilusión.
Para mí, no hay sentimiento más fuerte que el sentir de que Dios está conmigo en todos los momentos. ¿Qué me equivoco? ¿Qué me desvío? ¿Qué no me entrego al 100%? Si, me puedo equivocar, soy humano. Pero sé que Dios me perdona y que siempre se puede enmendar las cosas.
Mucha gente pone en duda, o se sorprende sobre mis ideas políticas y mi religión. Pero a unos y a otros les une el desconcierto de que tenga decido con tanta seriedad lo que creo. Y preguntan: “pero como puede estar de acuerdo en esto  o en aquello”. Siempre digo lo mismo, Dios es el evangelio, la Biblia. Los errores de la Iglesias son cometidos por hombres, y los hombres somos humanos y erramos, pero tanto como admito errores de la Iglesia,  abandero los grandes aciertos de la Iglesia en toda la historia.
Y sé que hay temas muy concretos en que podemos estar en desacuerdo, pero siempre he sido afable en acercar los puntos que nos une en vez de discutir sobre los puntos que nos separan. Por eso y por muchas cosas, me defino como católico. Por mi historia personal, por mi vida y la vida de muchos, por lo que creo.
Soy un joven de 24 años con fiel compromiso con las ideas Vicencianas y católicas, viendo que todo se puede mejorar. Que tenemos que ser críticos y estar con el pueblo, de la mano de los leprosos, ciegos, prostitutas adaptados al siglo XXI.
Como decía San Vicente de Paul: 
Los pobres son nuestros señores y maestros. Maestros de vida y pensamiento. Junto a ellos la inteligencia se esclarece, el pensamiento se rectifica, la acción se ajusta, la vida se modela desde el interior

Yo siempre voy de su mano, por eso me enorgullece decir:
SOY CREYENTE, SOY CATÓLICO, SOY VICENCIANO