jueves, 6 de noviembre de 2014

¿La vida sigue igual?


Arturo Pérez Reverte, escritor y periodista. En su haber posee grandes títulos de novelas, y también, numerosas intervenciones sobre política en su rol como periodista. Políticamente hablando se considera escéptico.

Bajo mi humilde opinión y centrándonos en la entrevista, creo que es muy fácil hacer su discurso. Tiene un discurso negativo de la política. Su ley es la crítica destructiva, todo sistema es negativo, toda política es negativa, no existe futuro y no se puede cambiar los males de la sociedad. Su discurso se basa en el descontento social y en la resignación social. Su defensa, bajo mi punto de vista, es populista e hipócrita.
Hipócrita, porque si está tan en contra de los grandes sistemas económicos ¿Por qué se beneficia de esos sistemas? ¿Por qué sus novelas son de la editorial Alfaguara empresa dentro del Grupo Prisa? ¿No está en contra de esos “hijos de la gran puta” (como el los nombra)? ¿Por qué no realiza sus libros en coperativas de trabajadores y así promocionar la colectividad en vez de los intereses capitalistas de los grandes grupos editoriales?

La hipocresía en política es latente y transversal a todos los partidos políticos. No existe partido político que no goce de esa hipocresía e incoherencia en algún momento de su historia. Esto se hace extensible a todos los ideólogos o comentaristas de la vida política, su cegera por sus ideas hace silenciar las verguenzas de cada ideología.  Pérez Reverte no hace más que gozar de esa hipocresía política cuando critica los grandes capitales y los grandes poderes economicos pero no mira la viga en el propio ojo al ser financiado y publicitado por esos mismos capitales.

Su norma principal, como hemos visto en la entrevista,  es la política de la resignación.  Renunciar a las ideologías y a la política, aceptar el mundo tal y como es, declararse impotente para transformar el mundo. El fin de todas las ideologías es una vieja ideología. Aquello que decía Primo de Rivera en 1933: “Basta de izquierdas y de derechas. Basta de egoísmos capitalistas y de indisciplina proletaria. Ya es hora de que España unida, fuerte y resuelta recobre el timón de sus grandes destinos”

Los viejos discursos ya olvidados vuelven a salir actualmente. Existen movimientos neocomunistas trostkistas/leninlistas y neofascistas que escondidos tras siglas y caras nuevas comienzan a repetir los discursos del siglo pasado. Y lo más importante, a formar parte del sistema democrático. El ejemplo paradigmatico lo tenemos en Europa, fuerzas euroecepticas y fascistas como Le Pen en Francia o fuerzas neocomunistas como Siryza en Grecia.

Pérez Reverte habla de la “necesidad de una revolución”. Me recuerda a los discursos trotskistas y leninistas de mediados del siglo XX. Bajo mi punto de vista, la única revolución que apoyo es la democrática, pacifica y con el instrumento de la política por bandera. El pasado nos ha enseñado que cuando dicen  ‘revolución’, quieren decir ‘guerra’. Su fin es  conquistar el poder mediante una “revolución cueste lo que cueste” así obtener  una dictadura del pueblo (la meta). Sea del pueblo o no, dictadura de igual modo.

En mi opinión, utilizar ese mensaje “anti-político” y denostar la política con esa crítica destructiva es verdaderamente peligroso. Si no hay política no existe democracia y si no hay democracia  es dictadura, sea de izquierdas o de derechas.

Transformar y regenerar la política para recuperar la confianza perdida en la justicia y en las instituciones públicas tiene que ser principal objetivo de los partidos políticos. Un sistema más democrático y transparente tiene que ser la meta. Pero a esa meta, se tiene que llegar mediante la democracia y la paz. No caigamos en volver a utilizar viejas herramientas y viejos discursos del pasado que nos llevaron a la época más negra de la historia del ser humano, demostremos que hemos evolucionado y que somos capaces de construir un mundo nuevo.

Demando la POLÍTICA en mayúsculas, la política como medio, como servicio de los ciudadanos y ciudadanas, como eje transformador de las injusticias, más transparente, más democratica y más participativa.



Demando una política diferente pero para ello quiero que las cosas se hagan de otras formas a las que ya hemos vivido en el pasado, por eso no puedo compartir ni el diagnostico, ni las nulas recetas que nos propone Pérez Reverte.

domingo, 2 de noviembre de 2014

El Caso 112

Aquí tenéis el enlace del documental El Caso 112. Dura tan solo una hora.

El caso 112 es una historia que invita a la reflexión. Un documental que en su primera concepción parece sacado de un film de ficción pero que en la realidad es un hecho latente que por diferentes circunstancias viven actualmente muchas personas.

Este documental data de la década de los ochenta/noventa, se contempla claramente que la problemática de las personas sin hogar es algo trasversal en toda la historia reciente de España y no un problema coyuntural de una crisis económica. Más que un problema estatal de leyes reguladoras para que no haya personas sin hogar, es un problema, bajo mi punto de vista, de crisis de valores que llevamos padeciendo históricamente.


Aunque en la carta magna dicte en su artículo 47 el derecho de los ciudadanos españoles de vivir en una vivienda digna, la realidad es bien distinta según Caritas en el último informe que realizó sobre las personas sin hogar, cifra el número de indigentes en España en más de 40.000 personas. Un dato estimado porque sólo Barcelona cuenta a los indigentes inmigrantes, muy lejos de la cifra “oficial” de 23.000 personas sin hogar que cifra el Gobierno. Un dato también revelador es que llegamos al millón y medio de españoles que viven en infravivienda.


Es verdad, que la crisis económica y un desgobierno que gobierna para las clases altas tienen como punto de mira los recortes en lo social y en lo público. Los principales perjudicados de sus reformas son los que menos tienen. Esa clase media que en los años de bonanzas vivían y soñaban para llegar a ser clase alta, ahora es castigada postrándolos en la clase mas humilde. Esta crisis económica está golpeando duramente a un perfil muy claro de la sociedad española, pero como he dicho antes, bajo mi punto de vista, no se trata solo de la crisis económica sino de una crisis de valores latente en España, Europa y el Mundo.

La crisis de valores a la que me refiero tiene como eje fundamental y provocador de esta desigualdad al sistema capitalista. Un sistema capitalista que va más allá de su visión económica. Traspasa la frontera monetaria y entra en el coto paradigmático de la personalidad de cada uno. Los valores del capitalismo engloba a la frase “tanto tienes, tanto eres”. Si por cualquier motivo no “tienes” para esa sociedad capitalista férrea no eres nada. Este sistema excluye por definición a todo aquello que no sea rentable. Para el sistema capitalista todo lo que no sea rentable, ya sea una rentabilidad económica o una rentabilidad personal no vale la pena.

La crisis de valores que llevamos en nuestra mochila hace que sólo nos preocupemos de las cosas que nos golpeen en primera persona, que no luchemos por aquellas injusticias que no nos tocan a nosotros mismos. La crisis de valores que actualmente existe hace hasta que en nuestro lenguaje podamos llamar “ilegales” a los inmigrantes que vienen para buscar una oportunidad en España. ¿Puede una persona ser ilegal? ¿No sería más correcto llamar a esa persona “persona que ha entrado de forma irregular”?

Este sistema abandona a las personas, hace de las personas simples números. Simples estudios numéricos, importa lo que tienes o las expectativas de lo que puedas tener. Se ayuda y se promociona al que goce de un estatus y se abandona al que realmente necesita una promoción personal. Dejamos la ocupación de esta clase social (cada vez más grande y con una brecha entre clases aun más grande) a la caridad de las religiones o a la solidaridad de las Organizaciones No Gubernamentales. Bajo mi punto de vista, estas personas tienen que ser la preocupación y el objetivo fundamental de las políticas de un gobierno. Intentar dotar de igualdad a una persona sin recursos para que no existan diferencias en los derechos como ciudadanos entre el más rico y el más pobre de España. Se trataría de repartir igualdad para acabar con las clases sociales. Porque todo esto es una lucha de clases, la clase alta quiere seguir siendo clase alta cueste lo que cueste (capitalismo abusivo) y la clase baja no tiene medios para salir de esa clase.

Es por este sistema que he explicado, el motivo por el que Rosa Lerma del documental Caso 112 ha pasado de ser una persona con expectativas y por tanto bien vista, a tener una enfermedad y ser abandonada por el sistema a tal punto que la investigación de su nombre la lleva una cadena de televisión en vez del sistema público para darle una muerte digna.

La conmovedora historia de esta mujer redacta la vida de una artista de éxito y que por circunstancias personales y ambientales que les rodea le provocaron una desesperanza y una frustración tan grande que desembocó en el abandono de ella misma evocándola a su propia destrucción. No tenía objetivos y seguramente no tenia esperanza para salir de esa enfermedad. La familia, su círculo de amigos por aquel entonces se quedaron al margen, sabían de la vida de Rosa pero aun así estaban cómodos en el sistema haciendo poco o muy poco para ayudar a esa persona a salir adelante.

Casos como el de Rosa hace reflexionar sobre qué sistema económico y social es el idóneo para que este tipo de cosas no ocurran y  sobre qué hay que hacer para a largo plazo concienciar a la sociedad de que esta historia hoy tiene rostro de Rosa Lerma pero mañana podría tener el rostro de cualquier persona de tu alrededor.



Christians Cantero Rodríguez