lunes, 6 de junio de 2016

¿Bajada de impuestos?

La crisis actual ha demostrado claramente el fracaso de la ideología liberal que ha inspirado la política económica de las últimas décadas. El desenfreno, la fe irracional en el mercado, la desregulación y en definitiva la nula intervención del Estado en la economía han sido los culpables de esta Gran Recesión en la que nos encontramos.

Ante el fiasco (que ya advertimos algunos) de las políticas liberales, ahora completamente inútiles para salir de la crisis y antes para evitarla, es lógico que se pongan en entredicho cualquier defensa de la teoría del neoliberalismo, vengan de donde vengan.

Estas semanas estamos viendo como aquellas políticas neoliberales vuelven al prime time político con un lavado de cara electoralista. La prometida bajada de impuestos de la derecha española vuelve a la pantalla centrando el debate político en si es beneficioso o no la bajada de impuestos.

Esta propuesta está integra en el ADN del liberalismo. Para el liberalismo el Estado no debe intervenir en la economía. Según su ideología, el Estado se debería limitar a mantener el orden y hacer cumplir los contratos que la ciudadanía alcance entre sí.  El liberalismo busca simplificar el Estado al mínimo posible. Por lo que, despejando la incógnita de la ecuación, el liberalismo está en contra del Estado de Bienestar ya que su existencia se enfrenta a su propuesta de simplificación del Estado al mínimo.

Como puedes ver, bajar los impuestos va conjuntamente ligado a la defensa de la simplificación del Estado y de la postura neoliberal. Los defensores de esta propuesta defienden que si bajan los impuestos los ciudadanos tendrán más liquidez para poder gastar. Es decir la demanda sube. Si la demanda sube, subirá la oferta. Y si sube la oferta, habrá más producción generando así más empleo.
En la teoría se puede imaginar fácilmente, pero veamos que significaría bajar los impuestos. Los impuestos son la principal fuente de financiación del Estado, por lo que si los bajas, recaudas menos. Recaudando menos, tienes dos opciones para cuadrar el balance: Aumentar la deuda o recortar gastos.

En España, la deuda pública está situada en el 100% del PIB. Europa no nos deja incrementar más deuda, de hecho el objetivo recae justo en lo contrario, en rebajarlo. Con ello, si bajamos la recaudación solo nos quedaría recortar gastos para cuadrar las cuentas. Tras 4 años del PP, ya se han recortados todas las partidas presupuestarias hasta tal punto que ha liquidado hasta la Dependencia dejándola sin dotación presupuestaria. La pregunta es concreta ¿De dónde recortarán? A pregunta concreta, respuesta concreta: del Estado del Bienestar en su conjunto. Ya que, la sola existencia de dicho Estado confronta con su ideario.

Los liberales defienden que si bajan impuestos, sobre todo a los grandes capitales, éstos, podrán invertir ese remanente en aumentar su empresa lo que conllevaría la creación de nuevos empleos. Pero de todos es sabido, que en una fase regresiva de la economía global como la que estamos viviendo, el empresario busca recuperar perdidas y obtener beneficio.  Por lo que, a ciencia cierta, podemos decir que si bajan impuestos es directamente proporcional a la desaparición del Estado de Bienestar.

Ante esta encrucijada la ciudadanía tendrá que escoger entre el modelo americano con bajos impuestos, pero lleno de desigualdades o mantenerlos manteniendo así el Estado de Bienestar y la protección social.  

Tal vez el debate no sea bajar o subir impuestos, sino a quien. Thomas Piketty en su libro “El capital en el siglo XXI” apuesta por una redistribución de los impuestos, es decir, que pague más quien más tiene a través de unos impuestos progresivos.

Frente aquello que decía Margaret Tatcher (There is no alternative) yo creo que Sí. Si hay una alternativa al liberalismo, tal vez si volviéramos a leer a Keynes otro gallo cantaría.

Tal vez, la forma de recaudar más sea la lucha contra el fraude. Tal vez, la forma de que nadie se asfixie por los impuestos sea hacerlos progresivos. Tal vez, la forma de aumentar la liquidez de las personas sea incrementar el Salario Mínimo y tal vez sea necesario, que para que todo salga adelante exista un cambio no solo en la praxis sino en cómo los ciudadanos entendemos los impuestos.

A nadie le gusta pagar impuestos, pero si te garantizan que de esos impuestos nadie despilfarraría ni malversaría ni un solo euro. Si te garantizan la cobertura social necesaria para que tú y tus hijos viváis en igualdad al resto de personas. Si te garantizan una Sanidad y Educación pública y de calidad. Si te garantizan que la dependencia, las pensiones y todos los derechos sociales están asegurados. Y si te garantizan la máxima transparencia a lo que el dinero público se refiere… ¿No pagarías los impuestos con mucho gusto? Yo SÍ.